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martes, septiembre 02, 2003

... Y AL OCTAVO DÍA RESUCITÓ. PERO BUENO, ESTA VEZ EN OTRO SITIO/

miércoles, agosto 27, 2003


HOY NO ESTOY PARA NADIE
Llevo prácticamente un mes cruzándome con poco más de dos o tres conocidos. Lllevo prácticamente un mes buscando debajo de mi almohada a alguien que no sea yo. En este periodo de tiempo me ha dado tiempo a hacer muchas cosas, pero casi todas conmigo mismo, incluso he tenido la oportunidad de tener quinientos hijos con una mano y otros quinientos con una servilleta de papel. Siento que este tiempo de sequía y hastío llega hoy a su final. Lo sé porque esta noche me ha sido imposible dormir boca abajo.

[[[Christian Kleine: Valis]]]

martes, agosto 26, 2003

SIN PILAS
Conozco a una chica desde hace años con un rasgo físico muy peculiar: una anilla a la altura de la espalda. He de confesar que al principio era muy divertido, ya que tirando del aro, aparecía un cordel que según iba volviendo a su posición inicial accionado por un resorte, hacía que esta niña hablase para así mantener conversaciones fluídas conmigo. Lo malo de este tipo de juguetes es que, pasados los años, siguen repitiendo las mismas frases y acaban aburriendo.

[[[Suena: Squarepusher: Go Plastic]]]

lunes, agosto 25, 2003


ODIO QUE MI CAMA HUELA A LIMPIO

Su padre quería llamarlo Carlos, pero el párroco de su pueblo natal olvidó la dentadura aquel día del bautizo y simplemente lo llamó Caos. Ya desde muy pequeño, sorprendió a todos con su don de líder y espíritu de empresa, organizando en su colegio el primer taller textil infantil a coste cero, hoy también llamado sweetshop. Con los años, las ideas ingeniosas continuaron fluyendo y caos puso en funcionamiento su más grande proyecto: la creación de academias de inglés para mudos. Una noble idea que lo llevó a ganarse el clamor popular y mucho más tarde un lugar en el cielo.
Karras, devoto y acólito seguidor del Santo Caos.
Madrid, 25 de agosto del año 2003

[[[Suena: Tricky: Vulnerable]]]

domingo, agosto 24, 2003

MUAC
Ya desde pequeño sentía gran interés por otras cosas que no eran las habituales en un niño de mi edad. Mientras mis compañeros de clase intercambiaban cromos, yo ya pensaba en intercambiar mi boca con una niña del aula de al lado que lucía con suma elegancia para su edad una falda a cuadros y un polo blanco. Bueno, todas llevaban falda a cuadros y polo blanco, pero esta niña no era como las otras niñas, actuaba por impulsos, se perdía (voluntariamente) en todas las excursiones, tomaba café mientras todos nosotros aún seguíamos la doctrina del Cola Cao mañanero. Pero probablemente, lo que más me atraía de ella es que su carpeta era lisa, lo cual la hacía destacar entre el resto de las carpetas saturadas con marañas fotográficas de ídolos adolescentes que morirían al terminar el curso.
Me gustaba, yo nunca había besado y ella era la candidata perfecta. No sé cómo, pero nos convertimos en inseparables, al terminar las clases nos quedábamos hablando durante un par de horas todos los días, sentados en unos bancos de madera clavados en un parque cerca del colegio. Hasta que llegó el gran día. Era un viernes, quedamos nada más salir de clase, no sin antes haber pasado por casa para despojarnos de nuestros unifomes. En el banco de siempre, hablando de lo de siempre, pero vestidos como nunca. Nunca la había visto de civil. Me resultó extraña, como si fuera una desconocida. Recuerdo perfectamente lo que llevaba en los bolsillos: un dosificador de caramelos PEZ con cabeza de soldado imperial del Imperio Contraataca y la clara intención de besarla.
Una vez se hizo de noche, ella se hizo con el último caramelo que quedaba en la recámara. —¿Quieres?— me preguntó con la pastilla colocada entre sus dientes mientras sonreía nerviosamente. Yo le dije que no, que tenía más en casa, pero ella insistió y sin soltarlo, acercó su boca a mi boca, mordiendo el caramelo y cayendo la mitad en la suya y la otra mitad en la mía. Ya no quedaban caramelos. Ella aseguraba tener más, invitándome a buscarlos mientras acercaba de nuevo su cabeza junto a la mía. Eso era el beso del que todo el mundo hablaba, dientes golpeándose entre sí y lenguas torpes buscando algo que no lograban encontrar. ¿Y eso es todo? Me pregunté. Sí, un cosquilleo, una tensión extraña, pero poco más.
He ido aprendiendo a besar con los años (y claro está, gracias a voluntarias donantes de saliva), topándome con un poco de todo, incluso con niñas ya mayorcitas con caramelos entre los dientes invitándome a recogerlos, desde el québienbesas pasando por el tienesloslabioscomounachica, y recibiendo críticas más o menos favorables por parte de la otra mitad, pero con un balance final bastante satisfactorio para ambas partes. Por eso nunca dejará de sorprenderme que llevando muchos besos de experiencia a mis espaldas, encontrarme con el beso de una chica con cierta fama de experta en estos menesteres. Quizá el beso más insulso y más mal dado en todo mi currículum osculae. Me sorprendió mucho toparme con alquien que a ciertas edades bastante alejadas de la adolescencia, carezca de un mínimo de destreza a la hora de repartirse los labios con alguien.
El caso es que llevo casi un mes sin besar a nadie, sin que me besen a mí, y es difícil de explicar, pero me persigue algo incómodo que me hace sentir inquieto, intranquilo. Sé casi a ciencia cierta que el fin de mi sequía particular está cerca, que tendré mi dosificador de caramelos PEZ preparado, y que no me voy a separar de esa boca en horas, dejando seco a mi adversario. Una parte de mí me dice que no lo haga, lo malo es que mi otra parte dice lo mismo.

[[[Suena: Cabaret Voltaire:Nagnagnag]]]

viernes, agosto 22, 2003


Retomando un post anterior referente a las geishas felatrices y el arroz, busco voluntarias para experimentar esta curiosa modalidad sustituyendo el cereal por la deliciosa golosina arriba expuesta.

[[[Suena: The Pharcyde: Bizarre Ride II]]]

jueves, agosto 21, 2003

BUSCÁNDOLE UTILIDAD A ALGO INÚTIL

Ayer me acariciaron los oídos durante tanto tiempo en un dialecto que se supone debería ser el mío, que otra vez se me ha olvidado olvidarme de algo que ahora mismo no recuerdo. Creo que era un invento de estos que no tienen utilidad ninguna pero que tanto gustan a la mayoría de la gente, como los besos.

[[[Suena: Blackalicious: Alphabet Aerobics]]]

miércoles, agosto 20, 2003

UN CAFÉ DE 36 Y UN CARRETE CON LECHE
Me pone triste ver triste a la niña de la tienda de fotos. La niña de la tienda de fotos siempre ha hecho menos amargos mis cafés solos de por la mañana, pero ahora nuestro lugar dedicado única y exclusivamente para la fusión de sangre con cafeína ha sido clausurado por orden expresa de un tal Sr. Agosto, y nuestros encuentros esporádicos se han convertido en casi inexistentes. Le doy vueltas y me asusta pensar que esta historia con tanto pasado y poco presente se pueda convertir en algo con nulo futuro. Me asusta pensar que sea cierto eso que dicen de que los días de mucho son vísperas de nada, pero sobre todo me asusta el hecho de verla triste y no poder hacer nada al respecto.
Fue entonces cuando recordé que durante los diez minutos que duraban nuestros cafés, ella era feliz, o al menos eso parecía. Así que cogí mi cámara y me hice fotos tomando café en todos los bares a los que iba, en todas las cafeterías que pisaba, y le llevé los carretes a la niña de la tienda de fotos para que los revelase.
—Las copias no te las voy a cobrar, me han dicho en el laboratorio que han salido todas las fotos muy oscuras—
—Sabes que odio las fotos con flash—
—Ha debido ser por eso, porque te faltaba luz, o tiempo de exposición—
—No tonta, mira las fotos. Faltabas tú—

[[[Suena:Nine Inch Nails: Pretty Hate Machine]]]

martes, agosto 19, 2003

Tengo esa incómoda sensación de cuando vuelves de un viaje y sabes casi a ciencia cierta que has olvidado algo.


[[[Suena: Gescom: Tangle Ill]]]

domingo, agosto 17, 2003

LA IMPORTANCIA DE DORMIR BOCA ABAJO
Una vez una chica me preguntó si cargaba hacia la derecha o a la izquierda. En un principio pensé que me estaba hablando de política, pero después de profundizar más en el tema, supe a dónde se dirigía nuestra conversación. Esto me hizo pensar en lo contraproducente que puede ser el hecho de dormir boca abajo, teniendo en cuenta que por las mañanas, los brazos y las piernas son los únicos apéndices de mi cuerpo que están con sus músculos relajados. Dormí varias noches expectante e intranquilo a que llegase la hora de despertar y comprobar qué lado había escogido ese día, pero no solía coincidir con el de la noche anterior.
Así que tras varias semanas de comprobaciones y exámenes, llamé a aquella chica y le dije:
—¿Te acuerdas de lo que me preguntaste aquella vez? Tengo la respuesta. Soy un ser aleatorio, de apéndices oscilantes y erecciones multidireccionales.—

[[[Suena: Aphex Twin: Richard D. James Album]]]

sábado, agosto 16, 2003

Por mucho que lo intente, me siento delante de la pantalla y no consigo que mis dedos se muevan de una forma lo suficientemente acompasada como para que escriban algo con un mínimo de sentido. Debe ser que mis dedos saben que no hay nada que contar, porque no pasa nada. Pero ya prometí en su momento que no iba a quejarme nunca más de lo tedioso que se a convertido este mes para mí (y para mis dedos).
Es parecido a esa extraña sensación que me invade cuando voy a Londres a ver a papá y mamá, y me siento el ser más inexpresivo del planeta. Sin acentos, sin tildes, sin eñes. Maniatado y con una mueca plana en mi cara. Mis dedos se declararon en huelga hace bien poco, y se hicieron con un ábaco para ir contabilizando los días que pasaban. Pero yo, jefe del sindicato, he decidido romper la huelga pasados dos días, por lo cual sólo les ha dado tiempo a mover dos bolas de ese ábaco. Y es que estaba ya cansado de tocarme los cojones.

[[[Suena: Merit: meanest Man Contest]]]

miércoles, agosto 13, 2003


Esta foto la tomé esta noche, serían las cinco y media de la mañana. Subí las persianas esperando a que entrase aire nuevo, pero se negó a pasar, aunque he de confesar que no volví a bajarlas, con la esperanza de que entrase en su defecto cualquier otra cosa que me alegrase la noche, unos ojos distintos a los míos a los que mirar y verme a mí mismo en las pupilas que tendría enfrente.
Salí a la calle a esas horas cansado de respirar durante todo el día el mismo oxígeno. Entra y sale, sale y entra. Aburrido, monótono y monotono (que no es lo mismo). El agua me llegaba a la cintura, y según avanzaba, iba cubriéndome más y más, hasta que llegó a mi boca. Era agua salada. Crucé buceando el paso de cebra para encontrarme a una niña anclada a un portal, lejos de la superficie. Estaba llorando, lo sé porque salían burbujas de sus ojos.
—¿Por qué lloras?—
—Porque además de estar sola, me siento sola—.
—Vaya, a mí me pasa lo mismo, pero no lloro. Además, mira la que has montado, bonita forma de llamar la atención—.
—¿Y tú porqué no lloras?—
—Supongo que he aprendido a disfrutar de la soledad. Al igual que se acostumbran los perros a su correa. Los perros son felices a pesar de su correa—.
—Ya, son felices porque nacieron con ella y forma parte de sus días. Sin embargo, hasta hace bien poco, yo no estaba sola—.
La invité a subir conmigo a casa, la sequé con una toalla robada en un hotel caro y durmió abrazada a mí lo que quedaba de noche. Al despertarme ya no estaba, y en su lugar, una almohada empapada con agua salada. Si no puedo engañar a un simple saco de plumas, ¿Cómo voy a engañarme a mí mismo? Desayuné café con leche. Solo.

[[[Suena: The Mars Volta: Tremulant EP]]]
HOY SOY EL ENANO MÁS GRANDE DEL MUNDO

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